Benedicto Chuaqui y su contribución a la filología chilena

Claudia Chuaqui Farrú

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Referencias


Las traducciones al español de los textos en idiomas extranjeros han sido hechas por la autora delpresente artículo. 2 Chuaqui B. En Revista de Educación Médica U.C., N° 5/87, pág. 154. 3 Ortega y Gasset J. (1929) La rebelión de las masas. Revista de Occidente, Madrid, pág. 101, nota. 4 Ortega y Gasset J., óp. cit., pág. 115. 5 Diógenes Laercio: Sócrates, sec.14.[Mónon agathón einai, te–n episte–me–n, kái hén mónon kakón,te–n amátheian]. 6 Von Humboldt W. (1968) Über die Verschiedenheit des menschlichen Sprachbaues und ihren Einfluss auf die geistige Entwicklung des Menschengeschlechts (Sobre la diversidad de la estructura del lenguaje humano y su influencia en el desarrollo espiritual de la humanidad). Ferd. Dümmlers Verlag, Bonn, pág. 66. 7 I. e., la actividad intelectual (N. de la T.). 8 Von Humboldt W., óp. cit., pág. 66. 9 Ortega y Gasset J. (1959) Apuntes sobre el pensamiento. Revista de Occidente, Madrid, pág. 64. 10 Von Humboldt W., óp. cit., pág. 75.

Von Humboldt W., óp. cit., pág. 26. 12 I. e., el lenguaje (N. de la T.). 13 Von Humboldt W., óp. cit., pág. 45. 14 Von Humboldt W., óp. cit., pág. 51. 15 Von Humboldt W., óp. cit., pág. 53. 16 Von Humboldt W., óp. cit., pág. 53. 17 Lázaro Carreter F. (1997) El dardo en la palabra. Galaxia Gutenberg, Barcelona, pág. 91. 18 Lázaro Carreter F., óp. cit., págs. 215-216. 19 Lázaro Carreter F., óp. cit., pág. 27. 20 Lázaro Carreter F., óp. cit., pág. 121. 21 Heidegger M. Brief über den Humanismus (Carta sobre el Humanismo). 22 I. e., en la formación idiomática. 23 Lázaro Carreter F., óp. cit., págs. 122-123. 24 Ver Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española (2001), s. v . precipitar; Moliner M. (1992) Diccionario de uso del español. Edit. Gredos, Madrid, s. v. precipitar; Seco M. (1999) Diccionario del español actual. Edit. Aguilar, Madrid, s. v. precipitar. 25 Ver Seco M. (1998) Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Edit. Espasa Calpe, Madrid, s. v. detrás. 26 El gerundio en español sirve para expresar fundamentalmente una acción simultánea con la del verbo principal, una acción inmediatamente anterior o inmediatamente posterior. Incluso, según la Gramática de la Real Academia Española, no debe expresar nunca una acción posterior. Ver GRAE, 1959. Edit. Espasa Calpe, pág. 415. Sin embargo, otros gramáticos aceptan el uso del gerundio para expresar posterioridad, siempre que sea inmediata a la del verbo principal. Ver Alarcos Llorach E. (2000) Gramática de la lengua española. Edit. Espasa Calpe, pág. 146; Seco M., óp. cit., Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, s. v. gerundio. 27 Es superfluo el uso de la preposición de ante proposiciones dependientes de verbos transitivos. Igualmente incorrecta es su omisión con verbos intransitivos. De modo que se debe decir: creer que, pensar que, soñar que, sentir que, recordar que, etc. y no de que; por otra parte, lo correcto es decir: acordarse de que (uno se acuerda de algo), darse cuenta de que, tener la intención de que, ser consciente de que, etc. Ver Seco M., óp. cit., Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, s. v. de. 28 A pesar del gran éxito de este galicismo, la RAE censura este uso final de la preposición a en frases como: tarea a realizar, programa a efectuarse, partidos a jugar. La expresión propia del español es: tarea por (para) realizarse, o que debe ser realizada, etc. Y la expresión correcta es: televisor en colores. Ver García Yebra V. (1988) Claudicación en el uso de preposiciones. Edit. Gredos, Madrid, págs. 99-102; Seco M., óp. cit., Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, s. v. a. Sí es correcto el uso de a en complementos de un verbo, por ej.: lo mató a golpes. 29 El verbo haber, en su uso como verbo pleno, es transitivo e impersonal. Eso quiere decir que lo que hay es el complemento directo del verbo, por lo tanto, este siempre debe ir en singular. La explicación de esta construcción es histórica: viene del verbo latino habere (tener), que también es transitivo. Igual construcción se encuentra en alemán (es gibt viele Kinder: hay muchos niños;), y en francés (il y a beaucoup des enfants). No así en inglés, en

que lo que hay es el sujeto de la construcción, por lo tanto, el verbo varía de número (there are many children). 30 Esta expresión proviene del lenguaje de la lógica y es correcta en el habla normal inglesa, pero no en la castellana. Si uno dice en español: tal vez vayamos al cine o a tomar helado, no queda excluida la posibilidad de que sucedan ambas cosas, puesto que la conjunción o no es necesariamente excluyente: puede significar también y, lo cual se deduce por el contexto. En caso de ambigüedad, se recomienda decir, por ejemplo: un rasgo físico o mental, o ambos, pero evitar a toda costa el y/o. Ver Lázaro Carreter F., óp. cit., págs. 105-107; Seco M., óp. cit., Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, s. v. y. 31 Cien es adjetivo y ciento, sustantivo. Por lo tanto, la combinación cien por ciento es equivocada: se deben combinar o bien ambos sustantivos (ciento por ciento) o bien ambos adjetivos (cien por cien). Este último, solo en expresiones de sentido figurado, no en porcentajes. Ver Seco M. óp. cit., s. v. ciento. 32 Para el uso de de acuerdo a, ver óp. cit., García Yebra V. , Claudicación en el uso de preposiciones, pág. 105; para el uso de en relación a , ver Seco M., óp. cit., Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, s. v. relación. 33 El artículo definido femenino singular toma la forma el cuando precede inmediatamente a palabras que comienzan con a prosódicamente acentuada (salvo algunas excepciones). El género femenino del sustantivo se manifiesta claramente al atribuirle un adjetivo: el alma humana, el águila rápida, el agua fresca, etc. El motivo es eufónico. De hecho, este fenómeno era antes normal en castellano con vocablos que empezaran con cualquier vocal. Después, se restringió solo a los con a inicial. Este el femenino procede del pronombre demostrativo femenino latino illa (de donde también ella y la), que, al haberse vaciado de su valor demostrativo, se convierte en artículo, y como proclítico, pierde la última sílaba: il (la)>el. Ver Morales F., Quiroz î. (1990) Dudas y problemas gramaticales. Edit. Universitaria, págs. 120-121;. Seco M. óp. cit, Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, s. v. el. 34 Arbea A. “Sobre los estudios clásicos grecolatinos”. En Revista Gramma N° 2, Departamento de Lenguas Clásicas, Universidad de Chile, separata, pág. 25. 35 Chuaqui B. “La enseñanza del latín en Medicina”. En Revista de Educación Médica U.C., N° 10/92, pág. 130. 36 Chuaqui B., “La enseñanza del latín en Medicina”. En Revista de Educación Médica U.C., N° 10/92, págs. 126-127. 37 Chuaqui B. (1990) Lingua latina ad usum medici. Instituto de Filosofía, Pontificia Universidad Católica de Chile, pág. 9. 38 Chuaqui C., Dagnino J. (2000) Manual de Terminología Médica Latina. Ediciones Universidad Católica de Chile, pág. 9. 39 Chuaqui B. "La enseñanza del latín en Medicina". En Revista de Educación Médica U.C., N¡ 10/92, pág. 128.




DOI: http://dx.doi.org/10.11565/arsmed.v34i1.223



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