De cara al dolor humano. Aproximaciones desde la fe cristiana | Guerrero Lira | ARS MEDICA Revista de Ciencias Médicas

De cara al dolor humano. Aproximaciones desde la fe cristiana

Mario Guerrero Lira, Andrés Arteaga Manieu

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Referencias


Congreso de CLASA, Santiago 1997.

"El dolor es la experiencia humana del mal" (A. Bonora en Mal/Dolor, en P. Rossano, G.

Ravasi, A Girlanda, Nuevo Diccionario de teología Bíblica, Ediciones Paulinas, Madrid 1990,

. También se pueden ver el artículo de J. Scharbert, Dolor, en H. Fries, Conceptos

Fundamentales de Teología, Edición Cristiandad; Madrid 19792, vol. 1, 377-384; los libros de

C. S. Lewis, El problema del dolor, Editorial Universitaria, Santiago 19944; Una pena

observada, Editorial Andrés Bello, Santiago 1994; y de M. Serentha, El sufrimiento humano a la

luz de la fe, Ediciones Mensajero, Bilbao 1995. Allí afirma: "Nos encontramos frente a un hecho

que supera la posibilidad de comprensión adecuada: por la multiplicidad de aspectos que tiene,

por la radicalidad de los problemas que plantea, por el grado de compromiso personal

(antropológico) que implica" (ibídem, 7).

Cf. J. Vélez Correa, El hombre, un enigma. Antropología Filosófica. CELAM, Santa Fe de

Bogotá 1995.

Juan de Sahagún Lucas, Las dimensiones del hombre. Antropología Filosófica, 154s.

El sufrimiento se extiende más allá de lo físico, se presenta con o sin dolor, se origina en este

contexto cuando se percibe una inminente destrucción de la persona, y persiste hasta que la

integridad de la persona es restaurada de una u otra forma. "The Nature of Suffering and the

Goals of Medicine". Cassel, E. N.E.J.M. V: 306, Nº 11. 1992.

Una completa consideración del dolor a la luz de la fe judeocristiana debería hacer un amplio

recorrido por las etapas diversas de la historia de la salvación, analizando el dolor a luz de la

creación, del pecado, de la salvación y de la esperanza.

La actitud de Jesús con los enfermos es notable. El viene a sanarlos, pues la enfermedad hay

que vencerla. Pero no los sana a todos (solo a los que se lo piden, no se niega a nadie), la

enfermedad siempre presente será un signo de que la llegada del reino definitivo está pronta. El

dolor tiene así un significado salvífico-redentor. La enfermedad hay que vencerla, pero hay que

aprovecharla, pues tiene un mensaje, que se desvela plenamente en la Pasión y Muerte de

Jesucristo.

Acerca de la unción de los enfermos, como sacramento, ver de A. Arteaga, "¡Toma tu camilla y

levántate! Reflexiones sobre la Unción de los Enfermos", en La Revista Católica 1.124 (1999),

-296.

Burn-out syndrome. Cuadro gatillado por situaciones de estrés prolongado. La persona afectada

sufre insomnio, depresión, cefaleas, impedimentos para enfrentar las situaciones que generan el

estrés (fobia laboral) y en casos extremos crisis de pánico.

Hay una acción evangelizadora irrenunciable de la comunidad cristiana en el campo del dolor

y de la salud. Promoviendo una vida más sana, descubriendo la fuerza sanante de la fe,

aprendiendo un estilo de vida evangélico y sano, promoviendo una salud integral, cultivando una

actitud sana ante el dolor y sufrimiento (sin buscarlo arbitrariamente, eliminando el sufrimiento

innecesario, quitando en lo posible el sufrimiento de los demás, sufriendo por querer eliminar el

sufrimiento, asumiendo en comunión con el crucificado el sufrimiento inevitable) y

evangelizando los procesos de curación.




DOI: http://dx.doi.org/10.11565/arsmed.v29i2.338



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